Qué hacer después de una recaída en drogas o alcohol

Qué hacer después de una recaída en drogas o alcohol

Una recaída en las drogas o el alcohol no significa necesariamente que todo el proceso de recuperación haya fracasado. Es una situación seria que debe atenderse cuanto antes, pero también puede servir para identificar qué parte del tratamiento o del plan de prevención necesita reforzarse.

Después de volver a consumir es habitual sentir culpa, vergüenza, miedo o frustración. Estas emociones pueden llevar a la persona a ocultar lo ocurrido, aislarse o pensar que ya no merece la pena continuar.

Sin embargo, actuar rápidamente puede evitar que un consumo puntual se transforme en una vuelta prolongada al patrón anterior. Lo fundamental es detener el consumo, comprobar que no existe una urgencia médica, pedir ayuda y contactar con el equipo terapéutico.

¿Qué hacer inmediatamente después de una recaída?

Detén el consumo, aléjate del lugar donde se produjo, no conduzcas, avisa a una persona de confianza y contacta cuanto antes con un profesional. Si existe pérdida de consciencia, dificultad respiratoria, convulsiones, dolor en el pecho o sospecha de sobredosis, llama inmediatamente al 112.

Atención confidencial

¿Tú o un familiar habéis sufrido una recaída?

En Centro Sanitario Raíz podemos valorar la situación, orientar a la familia y ayudar a retomar el tratamiento antes de que el consumo vuelva a consolidarse.

Centro especializado en adicciones en Getafe, Madrid.


¿Una recaída significa que el tratamiento ha fracasado?

No. Una recaída no significa necesariamente que todo el tratamiento anterior haya sido inútil ni que la persona haya vuelto al punto de partida.

Durante la recuperación se adquieren conocimientos, habilidades y experiencias que no desaparecen de repente. La persona puede haber aprendido a reconocer determinadas emociones, pedir ayuda, establecer rutinas o mantenerse abstinente durante un periodo considerable.

Lo que indica la recaída es que, en un momento concreto, las herramientas disponibles no fueron suficientes para afrontar una determinada situación.

Una recaída puede revelar:

  • Un desencadenante que todavía no se había identificado.
  • Una situación emocional más intensa de lo esperado.
  • Exceso de confianza después de un periodo de abstinencia.
  • Abandono progresivo de las rutinas de recuperación.
  • Contacto con personas o lugares asociados al consumo.
  • Ansiedad, depresión, trauma o problemas de sueño no tratados.
  • La necesidad de aumentar la intensidad del tratamiento.

Una recaída no borra lo aprendido. Señala que alguna parte del plan de recuperación necesita revisarse.

La adicción no es un fallo moral

Interpretar la recaída como una falta de voluntad o como una traición hacia la familia suele aumentar la culpa y el aislamiento. La adicción es un problema complejo en el que intervienen factores psicológicos, sociales, ambientales y biológicos.

Esto no significa que la persona no deba responsabilizarse de lo sucedido. Significa que la respuesta más útil no es el castigo, sino comprender qué ha ocurrido y adaptar el tratamiento.


Diferencia entre un lapso y una recaída sostenida

No todos los episodios de consumo tienen la misma duración ni requieren exactamente la misma respuesta. Por eso, suele diferenciarse entre un lapso o desliz y una recaída sostenida.

Situación Qué significa Cómo actuar
Lapso o desliz Consumo aislado después de un periodo de abstinencia. Detenerlo, comunicarlo y analizar qué lo provocó.
Recaída sostenida Retorno continuado al patrón anterior de consumo. Reevaluar el tratamiento y aumentar el apoyo.
Intoxicación o sobredosis Situación potencialmente peligrosa para la salud o la vida. Solicitar asistencia urgente llamando al 112.

El riesgo puede aumentar después de un periodo de abstinencia

La tolerancia puede haber disminuido. Volver a consumir la misma cantidad que se tomaba anteriormente puede provocar una intoxicación grave o una sobredosis.


¿Qué puede provocar una recaída?

Una recaída rara vez aparece por una sola causa. Habitualmente se produce por una combinación de emociones, pensamientos, situaciones sociales y oportunidades de consumo.

Identificar los desencadenantes no consiste en justificar lo ocurrido. Sirve para descubrir qué elementos deben trabajarse dentro del tratamiento.

Desencadenantes internos

  • Estrés laboral, económico o familiar.
  • Ansiedad o ataques de pánico.
  • Tristeza, duelo o sensación de vacío.
  • Soledad y aislamiento.
  • Enfado, frustración o resentimiento.
  • Aburrimiento y falta de estructura.
  • Euforia o exceso de confianza.
  • Problemas de sueño.

Desencadenantes externos

  • Antiguos compañeros de consumo.
  • Bares, fiestas o viviendas asociadas.
  • Conflictos familiares o de pareja.
  • Disponibilidad inesperada de dinero.
  • Canciones, olores u objetos asociados.
  • Celebraciones donde hay alcohol.
  • Volver a determinados barrios.
  • Acceso fácil a la sustancia.

La recaída puede empezar antes del consumo

En muchos casos, la persona empieza a aumentar su riesgo días o semanas antes: falta a terapia, se aísla, rompe sus horarios, duerme peor o vuelve a contactar con personas vinculadas al consumo.

Señales de alerta previas

  • Faltar a las sesiones o abandonar el seguimiento.
  • Idealizar los consumos del pasado.
  • Minimizar sus consecuencias.
  • Pensar que esta vez será posible controlarlo.
  • Ocultar pensamientos o situaciones de riesgo.
  • Volver a antiguos ambientes.
  • Creer que el tratamiento ya no es necesario.


Qué hacer durante las primeras horas

Las primeras horas son importantes. La prioridad consiste en interrumpir el consumo, reducir los riesgos y activar la red de apoyo.

1

Detener el consumo

No hay que terminar lo que queda ni esperar al día siguiente. Siempre que pueda hacerlo sin ponerse en peligro, la persona debe dejar de consumir y alejarse de la sustancia.

2

Comprobar si existe una urgencia

Hay que observar el nivel de consciencia, la respiración, la coordinación y el comportamiento. Si la persona no responde, respira con dificultad o convulsiona, debe llamarse al 112.

3

Alejarse del entorno de consumo

Si el episodio ha ocurrido en un bar, una fiesta o junto a antiguos compañeros, conviene trasladarse a un lugar seguro. La persona que ha consumido no debe conducir.

4

Avisar a una persona de confianza

Ocultar lo sucedido aumenta el aislamiento. Contactar con un familiar, amigo de confianza o profesional puede impedir que el consumo continúe.

5

Contactar con el equipo terapéutico

No conviene esperar a la siguiente cita. El profesional debe conocer qué se ha consumido, en qué cantidad aproximada y si se ha mezclado con alcohol o medicamentos.

6

No automedicarse

No deben tomarse tranquilizantes, estimulantes ni otros medicamentos para contrarrestar los efectos sin indicación profesional. Algunas combinaciones pueden resultar peligrosas.

Alcohol y benzodiacepinas

Cuando existe dependencia física, interrumpir bruscamente el alcohol, las benzodiacepinas u otras sustancias puede provocar un síndrome de abstinencia grave. La desintoxicación debe realizarse con valoración y supervisión sanitaria.


Cuándo llamar al 112

Se necesita atención sanitaria urgente cuando existe riesgo para la vida, una intoxicación grave o una alteración importante del estado mental.

Llama al 112 si:

  • La persona está inconsciente o no responde.
  • Respira muy despacio, de manera irregular o con dificultad.
  • Presenta labios o uñas con tonalidad azulada.
  • Sufre una convulsión.
  • Tiene dolor intenso en el pecho o palpitaciones graves.
  • Presenta confusión extrema, paranoia o alucinaciones.
  • Existe sospecha de sobredosis.
  • Ha mezclado alcohol, opioides, sedantes o benzodiacepinas.
  • Expresa deseos de morir o de hacerse daño.
  • No puede garantizarse su seguridad ni la de otras personas.

Mientras llega la ayuda

  • Permanece junto a la persona.
  • Sigue las instrucciones del 112.
  • No la obligues a caminar, ducharse, tomar café ni vomitar.
  • No le des comida, alcohol, drogas ni medicación.
  • Explica qué ha consumido y si ha mezclado sustancias.

Una recaída es una señal para revisar el tratamiento

Cuanto antes se analice lo ocurrido, más posibilidades existen de evitar que el consumo vuelva a consolidarse.

Cómo analizar lo ocurrido sin caer en la culpa

Cuando la persona se encuentre sobria y segura, conviene reconstruir los acontecimientos que condujeron al consumo. Este análisis debe realizarse preferiblemente con ayuda profesional.

La finalidad no es realizar un interrogatorio ni obligar a la persona a prometer que nunca volverá a ocurrir. Se busca identificar en qué momento comenzó a aumentar el riesgo.

Preguntas que pueden ayudar

  • ¿Qué ocurrió durante los días anteriores?
  • ¿Cómo estaba durmiendo y alimentándose?
  • ¿Había dejado de acudir a terapia?
  • ¿Se había aislado de su red de apoyo?
  • ¿Qué emoción predominaba antes del consumo?
  • ¿Qué pensamiento justificó la decisión?
  • ¿Dónde estaba y con quién?
  • ¿En qué momento podría haber pedido ayuda?
  • ¿Qué estrategia falló o no llegó a utilizarse?

Ha ocurrido algo serio. Necesito comprenderlo, pedir ayuda y volver a actuar de acuerdo con mi recuperación.

Evitar el pensamiento de todo o nada

Haber consumido una vez no significa que dé igual continuar durante días o semanas. Interrumpir el consumo y pedir ayuda hoy puede reducir considerablemente las consecuencias físicas, emocionales, familiares y económicas.


Cómo debe reaccionar la familia

La reacción del entorno puede facilitar que la persona pida ayuda o provocar que se cierre y oculte lo sucedido. Es comprensible sentir miedo, enfado o decepción, pero conviene evitar actuar desde la impulsividad.

Sí ayuda

  • Comprobar si existe una urgencia médica.
  • Hablar con serenidad y de forma directa.
  • Expresar preocupación mediante hechos concretos.
  • Facilitar el contacto con el equipo.
  • Ofrecer acompañamiento a la consulta.
  • Mantener los límites acordados.
  • Proteger a menores y personas vulnerables.
  • Pedir orientación profesional.

No ayuda

  • Gritar, insultar o humillar.
  • Decir “te lo dije” o “nunca vas a cambiar”.
  • Discutir mientras está intoxicado.
  • Dar dinero para evitar un conflicto.
  • Mentir para ocultar las consecuencias.
  • Realizar amenazas que no se cumplirán.
  • Ocultar la recaída a los profesionales.
  • Intentar resolverlo todo sin ayuda.

Apoyar no significa permitirlo todo

Es posible acompañar a la persona y, al mismo tiempo, mantener límites claros sobre el dinero, el consumo dentro de la vivienda, la violencia, la conducción bajo los efectos o el cumplimiento de responsabilidades.

“Me preocupa lo que ha ocurrido. No quiero atacarte, pero tampoco podemos actuar como si no hubiera pasado. Necesitamos pedir ayuda y decidir cuál es el siguiente paso”.


Cómo retomar el tratamiento después de una recaída

Una recaída puede indicar que el tratamiento actual necesita algunos cambios. Esto no significa que el trabajo anterior haya sido inútil, sino que las necesidades de la persona han cambiado.

Información que necesita el equipo terapéutico

  • Qué sustancia o sustancias se han consumido.
  • Durante cuánto tiempo.
  • La cantidad aproximada.
  • Si se han mezclado con alcohol o medicamentos.
  • Si han aparecido síntomas físicos o psicológicos.
  • Si existen pensamientos de hacerse daño.
  • Qué ocurrió antes, durante y después.

Posibles ajustes del tratamiento

  • Aumentar temporalmente la frecuencia de las sesiones.
  • Reforzar la terapia individual o grupal.
  • Implicar de forma más activa a la familia.
  • Realizar una valoración médica o psiquiátrica.
  • Revisar la medicación prescrita.
  • Modificar rutinas, horarios y contactos sociales.
  • Valorar un programa más intensivo o un ingreso.
  • Tratar ansiedad, depresión, trauma o problemas de sueño.

No modificar la medicación sin supervisión

La persona no debe aumentar, reducir o suspender por su cuenta la medicación ni utilizar fármacos de otras personas para controlar la ansiedad o dormir.


Cómo prevenir una nueva recaída

La prevención no consiste únicamente en resistir cuando aparece el deseo. Supone reducir los riesgos antes de que el impulso sea difícil de controlar.

Mantener rutinas

Regular el sueño, las comidas, el ejercicio y la asistencia a terapia.

Evitar lugares de riesgo

Cambiar rutas y alejarse de ambientes asociados al consumo.

Tener contactos preparados

Disponer de varias personas a las que llamar cuando aparece el deseo.

Preparar celebraciones

Decidir de antemano cómo marcharse y a quién pedir ayuda.

Crear un plan de emergencia

El plan debe ser sencillo y fácil de utilizar incluso cuando la persona está nerviosa. Puede incluir:

  • Tres personas a las que llamar inmediatamente.
  • Lugares seguros a los que acudir.
  • Personas y espacios que deben evitarse.
  • Señales emocionales que indican riesgo.
  • Actividades incompatibles con el consumo.
  • El teléfono del equipo terapéutico.
  • Medidas para limitar el acceso al dinero o a la sustancia.

Pedir ayuda después de una recaída no significa empezar de cero. Significa continuar con más información que antes.

Centro Sanitario Raíz

Retomar la recuperación es posible

Ayudamos a personas con problemas de alcohol, drogas y otras adicciones, así como a sus familiares.

No esperes a que el consumo vuelva a convertirse en una rutina. Estudiaremos vuestro caso de forma individual para indicar el recurso más adecuado.

C. Carabanchel, 13, 28902 Getafe, Madrid.


Preguntas frecuentes sobre las recaídas

¿Una recaída significa que el tratamiento ha fracasado?

No necesariamente. Indica que el plan de prevención o el nivel de apoyo no fueron suficientes ante una situación concreta y deben revisarse.

¿Qué es lo primero que hay que hacer?

Detener el consumo, comprobar si existe una urgencia, alejarse del entorno de riesgo, avisar a alguien de confianza y contactar con el equipo terapéutico.

¿Cuándo hay que llamar al 112?

Si la persona no responde, respira con dificultad, convulsiona, presenta dolor en el pecho, alucinaciones, comportamiento violento, riesgo de suicidio o una posible sobredosis.

¿Cómo debe reaccionar la familia?

Debe comprobar la seguridad, evitar discutir durante la intoxicación, hablar con firmeza sin humillar, mantener límites y facilitar el contacto con profesionales.

¿Después de una recaída es necesario ingresar?

No en todos los casos. Depende de la sustancia, la gravedad, el riesgo médico, el entorno y la capacidad para detener el consumo. Debe valorarlo un profesional.

Información sanitaria: este contenido tiene carácter informativo y no sustituye una valoración médica, psicológica o psiquiátrica individual. En caso de pérdida de consciencia, dificultad respiratoria, convulsiones, posible sobredosis, conducta violenta o riesgo de suicidio, llama inmediatamente al 112.

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